Destinos o Parcas: Tres Inmortales Controladores Del Pasado, Presente Y Futuro

Destinos o parcas compuesto por tres hermanas -Clotho, Lachesis y Atropos- los Destinos eran una trinidad de diosas. Eran las personificaciones de la vida y el destino del hombre. Estos tres inmortales decidieron el destino del hombre como una fuerza singular: su vida, su duración y su muerte. En consecuencia, tenían el control del pasado, del presente y del futuro. No sólo eran temidos y respetados por los mortales, sino que también controlaban el destino de los dioses.

¿Qué significa exactamente Destinos?

Aunque los Destinos o parcas como también eran conocidos estaban representados como un trío, el concepto de “Destino” bajo el cual trabajaban es singular. Por lo tanto, trabajaron en colaboración para afectar la vida entera de los hombres y los dioses. Los Destinos le dieron a cada hombre su propio destino.

El destino, en este contexto, se refiere a todos los eventos anteriores, que conducen, rodean y causan la muerte. Representaban el destino inevitable de todo ser vivo, sin excepciones. Aunque a veces parecía que el hombre moría antes de estar preparado para ello, es improbable que pudiera haber vivido más tiempo del que el Destino decidió darle. Aunque la Ley de la Necesidad, el Destino decidió que toda la vida era inadecuada.

Características

Los Destinos se describen a menudo como mujeres viejas, feas, estrictas, amargas y sin piedad. A menudo eran retratados como vestidos con ropas andrajosas, con serpientes como el pelo, la piel ampollada y los ojos inyectados de sangre.

A pesar de sus descripciones físicas, su inmenso poder y sus frías personalidades, a veces se puede negociar con los Destinos, por lo que ocasionalmente son misericordiosos. A veces se las presenta como doncellas trabajadoras, meticulosas y esenciales.

Caracteres relacionados

En la mitología romana, los Destinos se llamaban Nona, Decuma y Morta. Hay una diferencia fundamental en la interpretación de los dioses entre los romanos y los griegos. Los griegos a menudo retrataban a las tres hermanas como doncellas constantemente ocupadas, mientras que los romanos las mostraban como un obstáculo para los deseos humanos, bloqueando el acceso a las esperanzas y los sueños de la gente. Los griegos son evidentemente más tolerantes con el Destino, mientras que los romanos se lamentaron de ello.

Representación Cultural

El poeta Homero habla del Moirai como una fuerza singular, como un decisor del fin de toda vida, con todos los dioses y mortales, salvo Zeus, bajo el control de su giro. En la obra de Homero, el Moirai actúa independientemente de los dioses. Sin embargo, el poeta Hesíodo escribió sobre ellos en su épica Teogonía como tres individuos distintos que trabajaron juntos. Hesíodo también las describió como las hijas de Nix (Noche) y las definió como tres mujeres horribles.

Según Hesíodo, cuando nacieron los hombres, estas tres mujeres les proporcionaron la capacidad de hacer el bien y el mal, y fueron las precursoras de la justicia. No sólo castigaban a los hombres por el mal, sino que también castigaban a los dioses. El control que las Tres Hermanas tenían sobre la Tierra y los reinos celestiales no tenían rival.

Artes Visuales

Los Destinos se representan a menudo como vestidos con túnicas blancas. A menudo se le muestra a cada uno de ellos sosteniendo un bastón, para resaltar su poder y dominio. A veces, se les muestra usando coronas. Cuando alguien nace, se le representa como girando, calculando y cortando el hilo de la vida, para resaltar el control del destino sobre la mortalidad del hombre.

Explicación del mito

Los Destinos controlaban el nacimiento, la muerte y la vida de todos los dioses y mortales. Cada vez que un niño nacía, se creía que los Destinos lo visitarían tres días después y decidirían si el niño debía vivir. Tan pronto como nació un niño, los hilos que las hermanas usaban para determinar la vida comenzaron a girar. Cada una de las hermanas tenía roles diferentes.

Clotho tejió la red de la vida desde su rueca hasta su rollo, al que se refiere como el Libro del Destino. Lachesis maduraría estos hilos para determinar cuánto tiempo duraría cada vida usando su equipo de medición. Ella también apuntaría a este personal a Horóscopos en el mundo. Atropos decidió exactamente cómo iba a morir alguien usando y usaría tijeras para cortar el hilo cuando llegara el momento. Atropos se traduce como “inevitable”. Era también la mayor y la más sabia de las Tres Hermanas.

Según algunas fuentes -aunque todavía muy disputadas entre los eruditos- Zeus era el único dios que no estaba atado por los Destinos. Era capaz de anular cualquier decisión que quisieran tomar sobre una vida. Por lo tanto, Zeus tenía el poder de interferir y controlar el destino de cualquier hombre si así lo deseaba.

Los Destinos también sabían lo que iba a suceder durante la vida de cualquier hombre. Conocían el pasado, el presente y el futuro y eran interpretados como oráculos. Esto permitió a los Destinos decidir lo que un hombre podía o no podía lograr a lo largo de su vida. Por lo tanto, ellos poseían el conocimiento del destino así como el decidirlo. Una vez que los Destinos hubiesen decidido que era el momento de morir de un hombre, su papel cambiaría. Pasarían de las deidades del destino a las diosas de la muerte.

Los Destinos trabajaban independientemente de las otras deidades, pero a veces trabajaban con los Erinyes, un grupo diferente de tres hermanas que infligían castigos cuando el hombre realizaba fechorías. Juntos, dirigieron el destino del hombre de acuerdo con las leyes de la necesidad.

Otra información

Los Destinos aparentemente lucharon con murciélagos durante la guerra entre los Titanes y los Olímpicos. Cuando Tifón, el hijo menor de Gaia, atacó el cielo, los Destinos le dijeron que se fortalecería si comía los frutos que ellos poseían. Después de hacerlo, fue fácilmente derrotado por Zeus y puesto en el calabozo, el Tártaro. Esto les dio la reputación de que no tenían miedo ante la batalla y que eran magníficos ante el adversario, lo que mostraba su poder a los dioses. A los Destinos también se les atribuye la invención de siete letras del alfabeto.

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